martes, 29 de enero de 2008

25 Años de Heavy Rock

Bendita revista. Pues no he pasado fatigas yo para comprarme la correspondiente al mes que tocara, cuando era adolescente, y no disfrutaba de eso que otros colegas podían llamar "la paga". Y todavía las guardo todas, con muchísimo cariño, aunque alguna quedase algo mutilada tras la usurpación del poster o de alguna que otra foto para adornar las carpetas. Porque eran mis grupos favoritos o porque estaban buenos, qué coño, a ver si los heavies ahora no vamos a poder fijarnos en eso...

Y precisamente otra fiesta de esta publicación fue mi primer concierto heavy, a escondidas, porque "no me dejaban ir". Esto fue ya hace algunos años, ;)... Tocaban Muro, en lo que era el rockódromo de Leganés, y lo presentó Rafa Basa... Me lo pasé en grande, aunque la historia, desgraciadamente para mí, acabó un tanto trágicamente... y me pillaron... Pero bueno, no consiguieron quitarme las ganas de vivir esto a tope, y aquí sigo...

La fiesta de la que voy a hablar iba a ser el 22 de Diciembre, en La Riviera, pero tuvieron que retrasarla porque José Andrea, de Mägo de Oz, tuvo que ser operado de urgencia.

Y así pasó que, tras un cúmulo de casualidades, SSMM los Magos de Oriente me regalaron dos entradas para el evento de este año, que encima coincidía con su 25 aniversario. Y comprenderéis, por todo lo que ya os he contado, que me hizo un mazo de ilusión.

Al final fue en la sala Heineken, y Jorge Salán se cayó del cartel. Pero bueno, allí estábamos a las 6 menos algo, como con 15 añitos, haciendo cola para entrar.


Comenzó presentando Mariskal: “Ellos tienen las emisoras y el dinero, pero nosotros el corazón y los huevos”.

Enumeraré algunos premios de los que se dieron, aunque no se entendía muy bien cuando hablaban y me cansé de atender. Para el que necesite conocerlos con precisión, puede hacerlo en la página del Mariskal.

La verdad es que fue un desbarajuste en cuanto a organización. Allí no había nada de guión. Nada de ahora entras tú, y luego sale aquel, que tiene este rato para hablar. Nada. Allí el que era un brasas se enrollaba hasta que le apedreaban, y el que era un poco cortado, si se descuidaba tenía ya a un guitarra saltando a su alrededor antes de que se le ocurriera una palabra para agradecer su galardón.

Y luego nos autodenominaremos marginados, pero la verdad es que ante la visión de un caos tal, quizá nos merecemos lo que tenemos. Eso unido a lo de tener que hacer esto en una discoteca "prestada", donde a las 11 te echan a patadas porque tienen que abrir para otro rollo y conseguir hacer más caja todavía.

El primero en recibir un premio fue Mariano García, que enseguida se hizo con el micrófono para mostrar su agradecimiento.

Actuación de Mägo de Oz

  1. El Hijo del Blues
  2. El Ángel Caído
  3. El Poema De La Lluvia Triste. Lo empezó Patricia Tapia de Nexx.
  4. Aquelarre. Con la guitarra española de los chicos de Breed 77: Danny Felice y Pedro Caparrós. Sólos de Carlitos (guitarra eléctrica) y Kiskilla (órgano hammond).
  5. Deja de llorar
  6. Cumpleaños feliz (por el público) para Fran, que era su cumple. Aprovecharon para anunciar que Kiskilla deja de tocar en directo con ellos, al menos un año, porque acaba de ser padre. Aunque parece que seguirá colaborando con el grupo.
  7. Molinos de Viento

Seguidamente Mariskal presentó a Oscar de Lujuria, que tuvo la tarea de "caldear" el ambiente de vez en cuando. En este caso con una camiseta que por delante ponía “Heavy Rock” y por detrás “Toma metal”. Hizo que la peña lo gritara cuando se daba la vuelta... Oscar es un heavy de toda la vida, pero sobre todo un tío legal, buena persona, como ya ha demostrado en infinidad de ocasiones. Y no sólo por su simpatía con los fans, sino también con su compromiso en la lucha contra las injusticias.

También salió Willy Toledo (quizá ponga pronto en marcha su grupo de rock, Boquita Criminal, según le contó a Mariskal en la radio). Éste le entregó un premio a Txus de Mägo de Oz, quien, en su discurso, afirmó que sabe que despiertan muchas pasiones y odios, pero que “les suda la polla”, y que lo que no quieren es defraudar a la gente que paga una entrada. Está claro que nunca se puede agradar a todo el mundo.

Actuación de Uzzhaïa

No sabía nada de este un grupo valenciano. Me sonaron un poco a The Cult y a Sex Museum, a pesar de que el cantante se pareciera físicamente un poco a Kurt Cobain.

Mientras tanto, la segunda lata de cerveza colada por la cara en el local se vertía sobre nuestro mini vacío... ¡En la barra valían 12€! Qué manera de atracar al personal...

También hubo un momento para recordar a los músicos que se nos dejaron este año.

Y más premios: a El Pirata, Patricia Tapia (Nexx) y Niko del Hierro, de Saratoga. Dice Oscar Sancho que Niko le confesó una vez que Saratoga era su vida, y que iba a seguir con el grupo pasara lo que pasara. Y así lo está demostrando.

Hubo algunos otros premios, pero ¡no se oía, cojones!

Actuación de Panzer

Salió a presentarlos Mariano García. Ni siquiera el Pina conseguía quitarle el micro, ;).

Para el que no lo sepa, los Panzer actuales son:
  • Miguel Angel López “Cachorro”: Guitarra (también de Coz, Punto de Mira o Silver Fist).
  • Paco Ramos: Guitarra.
  • Mario García: Bajo (también Ars Amandi, Crienium, Punto de Mira y Silver Fist).
  • Rafa: Batería.
  • Carlos Pina: Voz.

Su set list fue:

  1. Dios del rock
  2. Parece que el frontman no sabía la que venía: ¿Perro viejo? No, Pina: Toca Madera. El bajo y el guitarra estaban entregados.
  3. De nuevo confusión: ¿Perro viejo? Los músicos lo flipan. No: Galones de plástico.
  4. Perro viejo. Por fin, Pina. Que unos digan perro y otros viejo. Muy divertido.
  5. Panzer



Varios premios más, entre otros a Leo.

También hubo para Iron Maiden. Bruce Dickinson se había comprometido a venir a recogerlo cuando la fiesta era en Diciembre. Pero ahora ya están de gira. La persona que lo recogió en su lugar nos adelantó que el 5 de Febrero saldrá a la luz un doble DVD con la continuación de historia del grupo y el concierto de la gira “Live After Death”, grabado en Los Ángeles. ¡Ups the Irons!

Actuación de Sínkope

Confieso que son una de mis debilidades. Repetirán en Extremúsika, y allí les veremos, después de que el año pasado desgraciadamente falleciera el padre de Miguel y sólo se pudieran marcar un acústico. Tocaron:
  1. El carro
  2. Romance de la luna gitana
  3. ¿Encanutao o quemando recuerdos? ¡Encanutao!, le pidió la gente.
  4. Pare Madrid.

Y ya se despidió Vito: “Adiós, gracias, y ¡¡¡¡viva la madre que os parió!!!!”

Actuación de Sherpa

Algún veterano con carácter y sin pelo se desgañitó al verlo aparecer. Salió para cantar con Vito Resistiré, de Barón Rojo. Pero no hubo nada de feeling, para desilusión de los asistentes. Vito estaba más animoso, pero Sherpa ni siquiera le miraba. Según lo habían anunciado, parecía que iba a ser un miniconcierto colaborativo. De hecho, suponíamos que por eso tocaba menos rato Sínkope. Pero nos tuvimos que conformar sólo con esa canción. ¿Qué pasaría?

Actuación de Breed 77

Tras otra tanda de premios, Txus nos presentó a Breed 77.

Bueno, antes de que tocaran, un pollo nos invitó a su bar (“El Nabo”, dijo que se llamaba) en el polígono de VK. ¿Alguien lo conoce? Nos dio pocas señas, pero nos encantaría conocerlo.

Y por fin empezó a tocar Breed 77. No sabía mucho de ellos, tan sólo alguna reseña breve escuchada por la radio. Pero me recuerdan a Pearl Jam, Sugarless o incluso a Sober y Savia. Aunque con una personalidad propia, porque la historia de la guitarra española les queda espectacular. Ellos mismos dicen que hacen “flamenco metal”.

Por lo visto hasta su último disco no se habían atrevido a cantar en español, porque por ahí han dado el pelotazo cantando en inglés, llegando incluso a ser teloneros de Black Sabbath en Londres o de Megadeth en Japón.

Mariskal apadrinó a estos chicos de Gibraltar hace muchos años, y fue quien recientemente les aconsejó grabar en nuestra lengua. ¿Gibraltar español?

Son dos guitarras (eléctricas y españolas), bajo, batería y voz.

Ahí va su repertorio:
  1. Mundo en llamas
  2. Quiero vivir
  3. Blind
  4. La presentaron como una canción escrita en Irlanda, que trata sobre la guerra y sobre el poco caso que se le hace a la gente que no la quiere: Zombie (versión magistral de The Cranberries).
  5. Nos deleitamos con sus guitarras españolas en La última hora.
  6. Para terminar, Mariskal preguntó a control si podía ser una más. Podía ser. Guitarra española a tope en Petróleo.



Y con todo esto acabó la fiesta, cual Cenicienta, como ya comenté antes, intentando acaparar todos los números de la publicación que estaban expuestos a modo de regalo en la entrada.

Mientras tanto, grandes y gordos gorilas “invitaban” a desalojar el local. Quizá esto cambie algún día, Abuela.

Feliz cumpleaños, Heavy Rock. A por otros 25.

domingo, 30 de diciembre de 2007

Fito & Fitipaldis volvieron a Madrid

Fito & Fitipaldis volvieron a Madrid el 29 de Diciembre, para acabar su intensa gira "Por la boca vive el pez". Bueno, el 29 fui a verlos yo (y unos cuantos miles de personas más, ;)), porque las entradas para el día 30, que era el primero que se había programado, se agotaron rápidamente.

Mi ángel del infierno y yo ya les habíamos visto en esta gira, porque le seguimos desde el principio. Incluso desde antes del principio, es decir, cuando estaba en Platero y tú.

Pues les vimos en Cabra, un bonito pueblo de Córdoba, este verano. Fue un concierto flipante, la verdad, porque era en un campo de fútbol pequeñito, el "Campo de Fútbol Chico", lo llaman los egabrenses (que son los naturales de dicho municipio, no os confundáis, ;)). Y era todo muy familiar. Podías acercarte un montón al escenario, y lo veías perfectamente, sin tener que pegarte con nadie... pero también se veía bien si estabas "repostando" en la barra de chapa, cosa que, por cierto, no es que pasara "de higos a brevas".

La familiaridad fue tal que hasta los vecinos de las casas aledañas podían verlo desde sus balcones. Y a su favor diremos que no porque no hubieran pagado demostraban menos pasión. De hecho, hasta el mismo Fito les saludó y agradeció el entusiasmo en una ocasión.

Resaltar la moneda en curso del evento, unas fichas que simulaban monedas con el emblema de la gira: "el pescaíto", como le digo yo. No pude evitar quedarme con alguna de recuerdo.

Dicha moneda no estaba en circulación en el concierto de Madrid, en el Palacio de los Deportes. Y tampoco el cielo estrellado, ni el calorcito veraniego. Pero sí volvió a estar la buena música y el buen rollo.

Fito y los que han estado a su alrededor han sido siempre grandes músicos, y se ha notado su preocupación por hacer un buen trabajo. Para mí siempre ha llevado uno de los sonidos más limpios que he conocido. Eso de que se escuche perfectamente aquí esta guitarra y allá ese bajo... Que se entienda lo que está cantando y no parezca que está sonando una caja de lata... Si se puede hacer así de bien, ¿por qué no tomarán nota (nunca mejor dicho) todos los grupos?

E incluso los únicos pequeños reparos que pudiéramos tener por ser un concierto en Madrid, también se diluyeron enseguida. No tuvimos que esperar cola, a pesar de las inmensas que había en las puertas principales. Y es que no hay nada como intentar buscar otra puerta, rodeando un poco el edificio.

Y tampoco sufrimos la masificación porque, a pesar de estar en la pista, y de haberse agotado las entradas, encontramos los huecos suficientes para poder movernos con libertad. Y acercarnos al escenario lo que nos vino en gana.

De hecho, yo creo que Fito nos miró cuando vino con la guitarra hacia nuestro lado.



Vuelve pronto, Fito Cabrales.

Otra vez en la ruta

Así es, como diría el gran Fortu. Volvemos al tajo. Siguiendo los pasos de La Puta Abuela, con su post del Extremúsika, servidora, Ángela del Infierno (ADI), intentará reflexionar sobre todo lo que el panorama heavy dió, da, y dará de sí. Y, por supuesto, La Puta Abuela sigue invitada a contarnos lo que quiera en el momento que quiera... Que a nuestros mayores se les debe un respeto, ;)...
Saludos metaleros...

lunes, 5 de febrero de 2007

Extremúsika 2006

Jornada I

Tras dos días intensos de música me siento vacío de ella y a la vez colmado.

Llegamos a Cáceres con la ilusión puesta en nuestras entradas compradas en la FNAC, con impuesto revolucionario incluído y en nuestra nevera, llena de cerveza, queso y cacahuetes.

Tras pasar por el hotel (estamos mayores para las pseudo-acampadas de los festivales; siempre me he preguntado si alguien logra dormir más de media hora seguida allí) y comer algo en un bar carnívoro recomendado por el recepcionista agradable y gordito y tras desoír sus recomendaciones de ir al recinto Hípico en autobús, aparecimos con nuestro carro por las inmediaciones del Extremúsika.

Decidimos aparcar al lado de unos veteranos con carácter: unos barones del rock.

Tras recorrer 500 metros de coches, peña, bebidas y algo de campo atravesamos el siempre desagradable paso fronterizo de la pulserita, los juratas y el cacheo.

Afortunadamente eran muy majos y comprensivos y, de hecho, podía haberme puesto una pulsera de la señorita Pepis, que hubiera pasado igual.

Eran cerca de las once de la noche, los escenarios, dos, yuxtapuestos, y unas pantallas gigantes de dudosa calidad, se ubicaban en el fondo de lo que parecía un campo de fútbol, con su poquita grada y todo, pero visto que se llamaba “recinto hípico”, vete tú a saber.

Pereza estaba en el escenario de la derecha. Nos habíamos perdido muchos grupos, pero había que llegar a Cáceres y cenar un poquito, que luego te pilla la pájara en el momento más inoportuno. Los chicos son rockerillos y a mí me gustan, la verdad. Aunque mi cabra tire más hacia otro monte.

Les quedó muy bien la presentación de la banda: “El puto amo, el puto amo”. Se nota que les va el directo.

Tras pillar unos minis de cerveza, (aquí va todo con tickets como en Kentucky), nos movimos hasta el escenario de la izquierda. Los grupos iban alternando entre uno y otro. Esto facilitaba la puesta en escena de cada uno, aunque el tema del sonido era más complicado. Habría que haber probado antes de que empezara el primero, a eso de las dos de la tarde, y claro, muchos no habían probado. “Sí, sí…un, dos, check, check”.

Y allí apareció el grande de Kiko Veneno, inseguro con el sonido, me imagino que los monitores estarían haciendo de las suyas. Desde fuera se notaban las guitarras muy altas pero daba igual. La gente se suele entregar bastante, dentro de unos límites.

Comenzaba con “Lobo López”, una de nuestras preferidas: “Tengo que decirle que la echo de menoooo”.

El sonido fue mejorando, Kiko se fue animando y saltaron los Delinqüentes para echarle una mano y transformar aquello en una verbena.

Cerró con su “Volando voy”, histórico siempre un momento así.

Mientras salía Albertucho, que no goza de nuestra entrega (el muchacho no nos ha hecho ná, pero así es el gusto de cada uno), nos fuimos decididos a colarnos en el backstage. Un pinpín en una barrera, con su chaleco reflectante de la organización y un pinganillo que le hacía sordo con el exterior era nuestro único escollo.

-“Por aquí se pasa donde los artistas, ¿no?”. Y el tío no se enteraba de nada.

-“Vale, pero yo quiero ir hacia el otro lado”. Y pasamos, no sé cómo, pero así fue.

La zona VIP, una barra de chapa, con las fuerzas vivas trincando y los demás a sacar ticket. La chica morena que los daba dice que el año pasado no era así.

Por allí andando el Mariano García, más sólo que la una. Es un interesado. Nos acercamos a saludar y se dio la vuelta. Si te come la polla es porque te quiere sacar algo. Ahora está muy pesado con los Sínkope y parece que ya no existe nada más en el panorama musical. Ya hablaremos de él en otra ocasión.

Por allí también andaba el Óscar de Lujuria, todo maqueado, con un sombrero heavy total. Habían tocado demasiado pronto para los que venimos de Madrid. El Óscar es superenrollao. En el viña nos hicimos una foto con él. Nos la echó su chica, que era muy maja también. Creímos reconocer a uno de Vantroi, pero no estamos seguro.

Allí, y siguiendo con el morro, entramos justo debajo del escenario, donde salieron a saludar Kiko Veneno y el Canijo de los Delinqüentes, y nos cayeron unas fotillos. Todo esto mientras Albertucho daba su recital.

Unos chavales de una revista cultural me confundieron con un colega suyo y nos echamos unas risas por el suceso.

Nos salimos para ver a los garrapateros, que montaron un show vitalista y gamberro. Kiko nos contó que se uniría a la fiesta, y así fue, participando en el mismo tema que en el disco: “Chiclana”.

Aquello ya bullía como debía. Aunque siempre había mucho hueco para estar a gusto e irse a pedir o darse una vuelta. Lo malo y desastroso, como siempre: Los baños y el aseo personal de cada uno, que deja mucho que desear. A veces no sé si nos tratan como a cerdos porque creen que los somos, o porque lo somos de verdad.

De la apoteosis de los Delinqüentes al “apocalipsis” de Tierra Santa. Heavy metal del bueno. Siguen girando con su último disco “Apocalipsis”, sonidos épicos y letras cargadas de autenticidad. “Rumbo a las estrellas” me sigue conmoviendo. No podían irse sin descargar su “Legendario” sobre el escenario de este Extremúsika. Sin duda la representación más acertada del heavy metal en castellano en un festival.

Los horarios se iban cumpliendo puntualmente y llegaba el turno de los Sínkope. Que además son de la tierra y cerraban el cartel.

Vito y sus amigos descargaron buen rock cañero. Las guitarras van acompañando con vehemencia la voz cascada de don Vito, que desgrana las inmemorizables letras de sus discos. Yo tan sólo he conseguido aprenderme lo de “¡Y hacer manojos!”, y lo de “to colocao, to colocao”.

Mientras Sínkope van terminando, necesidades bajas nos van alejando del escenario hasta llegar al carro y tirar para el hotel. Es el primer día de un Extremúsika que por hoy ya ha merecido la pena.

Jornada II

Tras madrugar poco y desayunar un poco también, nos dimos una vuelta por Cáceres Monumental. Un poquito de vuelta nada más, que las piernas había que reservarlas para el maratón de conciertos que nos esperaban.
Nos alejamos de la zona turística para comer un poco más barato. Así fue.

Eran las 19:05 cuando aparecimos de nuevo por el Extremúsika. Nos hubiera gustado ver a Vantroi y a Porretas, pero no puede ser todo.
Cuando entramos en el recinto hípico ya estaban los Boikot en el escenario. Fuimos para allá, el lorenzo picaba y los bolsillos pesaban: cacahuetes y botes de cerveza.

La caña de Boikot se transmitía rápidamente por un público entregado a estos músicos rojeros. Muchas referencias antiimperialistas y reivindicaciones varias y un sonido que no dejaba a nadie quieto. Aún no estábamos calientes, aunque el sol hiciera de las suyas, pero a pesar de todo vibramos con el concierto.
Los pelos como escarpias con el tema antimaltratos: “Bajo el suelo” en el momento en que saltan voces femeninas puño en alto: “Y volveré a ver el cielo y tú, estarás diez metros bajo el suelo”. Como fin de fiesta la esperada versión de “Kualquier día”. Mereció la pena que fuese de día para ver botar a toda la peña.

Tras Boikot, Barricada, no sabemos si el sonido iba mal o era una táctica para irlo probando, pero el caso es que empezaron con “Animal Caliente” casi cantado por la gente en su totalidad. Siguieron temas de siempre, como “No hay tregua”, “Todos mirando”, y alguno de sus últimas creaciones como el “Sean Bienvenidos” o “Loko”. Hacía un sol de justicia, la botella de Amstel quedaba perfecta en el cielo azul y le eché una foto. Ahora era de justicia salir de allí a renovar líquidos.

El Extremúsika, como todos los festivales, vuelve a ser otro macrobotellón, pero de estos no hablan los medios. Nadie habla de una juventud perdida. Nadie habla de violencia.
Menudas caritas me traía la peña, sobre todo este segundo día. Algunos no bebían agua por aquello de no mezclar. Pero no ví ni una puta pelea, aunque “haberlas haílas”.
Quizá el consumo moderado de tranquilizantes ayuda a relajar músculos e impulsos violentos.
Este año ha predominado “la maría”, frente al hachís o la coca. Aunque hay de todo. Algún crapulilla se metía los rayajos delante de nosotros mientras tocaba alguna banda.

Nunca habíamos visto a los Mojinos y la verdad es que fue una gran sorpresa. “El Sevilla” es un auténtico animal en el escenario. El sonido muy potente. Es un grupo que no te lo puedes tomar en serio pero que a la vez es bastante serio. Nos partíamos con su “No vale pa’ ná”, versionando el tema de Status Quo “Whatever you want”. Fue un espectáculo con un guión perfecto.

Y por fin, “La Cabra”. Nuestro admirado Lichis. Maltratado últimamente después de su infernal gira, con el “No me llames iluso” tirando de su pelvis para abajo. Agotaíto de caña en rama. Lo volvíamos a ver en directo presentando su nuevo disco: “Hotel Lichis”. Mucho más rockero y menos showman (hay cosas que sólo se pueden hacer en determinadas circunstancias), salió con su bajo, recuperando a Julián Kanevsky a la guitarra y rodeado de otros músicos igual de buenos y cuyo nombre no he podido memorizar y he preferido no buscar.

Sonaron muy bien, arrancando con las “13:14”, siguió con temas difíciles de interpretar como “Ay, poetas”, “Hotel Lichis”, “Pinocho”. Tan autobiográfico como siempre, “tú tienes tu canción, yo mi psicoanálisis pagado”, “que se joda la poesía si es a costa del poeta”. Sacó también del portacedés canciones como “Felicidad” que sonó mejor que nunca, o “El hombre lobo y la mujer pantera”.
Contaré una anécdota: “En el Mediatic Festival” de 2003 pudimos saludar al Lichis, estaba en la cima del éxito: Hablamos de Barón Rojo, de Vallekas, del Hebe. Le dije que había hecho una letra basándome en “Ni jaulas ni peceras” que llamé “Ni listos ni voceras”, dedicada a mi nena y sus problemas en el trabajo. Le dije que algún día se la pasaría. Todavía está esperando.

Tras el Lichis, el bajón: Nos fuimos a comer un poquito de morcilla y a escuchar música en un chiringuito porque “Los Despistaos” no nos gustan nada. Con todos mis respetos.

Luego vimos empezar a Kreator, pero tampoco nos quedamos mucho. En fin, nos fuimos dejando llevar hasta que llegaron Reincidentes.

Con su vertiginoso ritmo de enlazar un tema tras otro, nos fueron llevando al éxtasis reivindicativo, al igual que Boikot. Sonaron las que nunca pueden faltar ya: “Vicio”, “Dolores”, “Latinoamérica”. Para cerrar la actuación con su “Jartos d’aguantar”.
Esta vez no vi como mis manos lanzaban un mini de calimocho al aire, esta vez me porté bien.
Tras los Reinci, los barones. Saltaron al escenario estos auténticos veteranos con carácter. Los hermanos De Castro y su banda entregados al oficio de “girar” por donde los reclamen. Estuvo muy bien. Los clásicos de siempre: “Cuerdas de acero”, “Hermano del rock&roll” o “Los rockeros van al infierno”. Nada como recordar el volumen brutal y algunas cosas más.

Para nosotros, este fue el fin de fiesta. Quedaban Celtas Cortos, pero las fuerzas y las ganas habían menguado suficiente como para pasar de ellos. Así, fuimos hacia el coche y buscando un sitio donde comer churros llegamos al hotel. Al día siguiente, carretera y manta. ¿Vimos a los Boikot en la gasolinera donde paramos a repostar? Puede ser, pero nunca lo sabremos.
¿Me mandarán los de la revista cultural la foto de su colega que se parecía tanto a mí?
¿Volverá Mariano García a salir desde un lateral para que la gente aplauda más a Sínkope?

En fin, muchas preguntas e infinitas respuestas.
Ahora, desde mi pantalla, me pongo a Los Suaves, con la mirada puesta en el Viñarock: “No, no puedes dejar el rock, no, no puedo dejar el rock”.